En nuestro país el Turismo ya adquirió una importancia económica que le
confiere una posición privilegiada entre los restantes sectores de la
actividad productiva, debido a – entre otras cosas - su efecto
multiplicador en varios sectores de la economía, demostrando una
evidente capacidad de generación de nuevos puestos de trabajo y una
gran atracción de nuevas inversiones.
No obstante, el desarrollo del turismo se presta a dos lecturas
diferentes. En su vertiente positiva, cabe destacar que juega un papel
importante en el crecimiento socioeconómico de muchos países,
contribuye al intercambio cultural, y fomenta la paz y las relaciones
entre los pueblos, creando una conciencia más global para el respeto a
un amplio mosaico cultural y a las diferentes formas de vida de los
países.
Ocurre que no siempre se han cumplido las expectativas que se tenían
del turismo como motor de desarrollo económico. Muchos países, sobre
todo del Sur, apuestan por este sector como fuente de riqueza con la
esperanza de obtener ingresos en divisas, nuevos empleos (también en
otros sectores) y un equilibrio socioeconómico en todas sus regiones.
Pero, con más frecuencia de la deseada, este intento resulta en vano
porque el turismo, como actividad económica de temporada, reacciona con
celeridad a los imprevistos. |